Psicología

¿Qué es la psicoterapia infantil?

Como ya os avancé en la entrada anterior, quiero dedicar un poco de tiempo a contaros qué es la psicoterapia infantil y qué hacemos los psicólogos. 
En el caso de los adultos, a cualquiera que le digas que eres psicólogo y que te dedicas a la psicoterapia lo primero que te dicen es: ¿¿Me estás psicoanalizando?? En el caso de niños, las palabra «psicólogo» y «psicoterapia» inicialmente llevan la misma connotación de rechazo, los padres se asustan, no entienden lo que es: ¿¿Mi niño está loco???, ¿¿un psicólogo?? Si solo tiene problemas de atención??
Para perder este miedo, os quiero explicar con detenimiento qué es y qué hacemos, y lo más importante: por qué un niño necesita una intervención con ese profesional.

La psicoterapia infantil abarca muchos ámbitos de actuación; como ya os conté, podemos hacer tanto la parte de estimulación en los niños más pequeños hasta todo lo relacionado con la cognición, las emociones y la conducta.

La psicoterapia infantil no es más que una forma de ayudar a los niños que tienen dificultades emocionales, conductuales, sociales y cognitivas a través de técnicas y métodos. Al igual que hay un crecimiento físico también hay un desarrollo psicológico, y ambos deben ir a la par.

Siempre se trabaja en función de las necesidades del niño y la familia. En el caso de los niños más pequeños, se trabaja mucho a nivel de atención temprana, muchos prerrequisitos de aprendizaje (como el contacto ocular; la imitación; el juego por turnos; el juego simbólico, funcional, compartido; o el seguimiento de rutinas). Siempre se acompaña con la estimulación del lenguaje de manera verbal o a través de sistemas alternativos de comunicación. En estas etapas los nños deben aprender a jugar solos y también con los demas, las sesiones de psicoterapia suelen ser muy dinámicas y lúdicas, tratamos de dar sentido y función a las cosas con las que los niños quieren jugar y siempre sacar un aprendizaje de ello.

Os voy a poner un breve ejemplo: el simple hecho de jugar a meter bolas o anillas ya es una actividad estimulante y reforzante para el niño. Se trabaja desde el contacto ocular tratando de que te mire cuando quiere la pelota, fomentando la intención comunicativa en ese acto de mirar: ¿dame?, ¿dame pelota?, jugando a nombrar los colores de las pelotas, así como haciendo un juego de turnos, cada vez nos toca a uno, y de este modo aprendemos también a esperar y a recoger, y así vamos estsableciendo rutinas y límites.

Aunque toda la actividad busca que el niño se divierta y aprenda, hay un factor que para mí es igual de importante, el refuerzo. Ninguno de nosotros trabajamos si no recibimos una remuneración a cambio, ¿verdad? Pues los niños tampoco. El refuerzo hace que esa conducta aumente, es decir, que si estamos trabajando la mirada con un niño, por ejemplo, y al mirarme una vez no recibe ningún elogio o premio, ese acto de mirar no se va a repetir; sin embargo, si después de mirar, le premio, la conducta volvera a aparecer. Así es el aprendizaje y, desde mi experiencia, el mejor refuerzo es un premio social, es decir, cosquillas, una voltereta, un abrazo, etc.; al igual que ir variando la forma de hacerlo: unas veces muy rapido, otras un refuerzo lento y que sorprenda. Los resultados usando el premio social son mejores, al menos en terapia; los niños se cansan de lo material.

He escuchado cómo muchos padres dicen en las consultas: ¿Pero si eso lo hace en casa?, o peor aún: ¿Ah, que viene a jugar?. SÍ, viene a jugar, a aprender jugando, y está claro que muchas cosas se harán en casa, pero seguramente no con la misma intención ni con la misma función, por eso es importante explicarles bien a los padres qué hacemos y para qué lo hacemos.

En el caso de niños más mayores, la psicoterapia se centra en la parte más cognitiva, emocional, conductual y social. Niños que tienen dificultades de atención, que se frustran ante una negativa por parte de los padres o cualquier adulto, que tienen conflictos emocionales, a nivel de comportamiento o en el colegio, niños a los que les cuesta relacionarse con los demás. En estos casos, utilizo mucho el role playing: hacemos teatrillos y jugamos a representar las situaciones problemáticas, utilizamos muñecos o simplemente hablamos. También hacemos actividades y juegos de atención o memoria, tratando de que sea lo más divertido posible.

Cada niño es diferente y tiene unas necesidades, de modo que la sesión y las actividades se diseñan de forma individual y acorde a él.

Como en todo, la psicología tiene diferentes corrientes, yo tiendo más hacia lo cognitivo conductual, me centro mucho en el comportamiento, en los aprendizajes por imitación e incluyo a la familia ya que, como digo a las familias con las que trabajo, somos un equipo.

Es por esto que los padres tienen un papel muy importante, suele haber ¿deberes? para casa o alguna pauta o recomendación para la semana. Podemos pedir un registro de conductas o un sistema de fichas para ir premiando buenos comportamientos, un diario entre todos, actividades de atención en rutinas de casa, etc.


Podría escribir hojas y hojas, poneros mil ejemplos, pero creo que con estas pinceladas ya podréis entender mejor la labor del psicólogo y la psicoterapia, y espero que os asuste menos cuando lo oigáis. 





 

¿Te ha gustado este post? ¡Compártelo!

Etiquetas:         

    2 COMMENTS

  • Luna Eva 07/04/2016 Reply

    Excelente art?culo, muy educativo y explicado en un lenguaje que todos podemos seguir. Muchas gracias por publicar.

  • Mam? Oso Panda 07/04/2016 Reply

    Muchas gracias por pasarte! Nos alegramos mucho de que se entienda, es justo lo que pretendemos 🙂

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Instagram no ha devuelto un 200.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies