maternidad

La vacuna de la tosferina en Madrid

Los médicos recomiendan que todas las embarazadas entre las semanas 28 y 32 se vacunen de la tosferina. No por nosotras, sino por nuestros beb´es que nacen sin defensas y esta es la mejor manera de protegerles de esta infección tan peligrosa.
Desde el principio del embarazo me informé con mi ginecóloga (voy por privado), y ya en la semana 28 me dijo que probara a ir al centro de salud a ver si me vacunaban, pero que no tuviera muchas esperanzas, porque a pesar de que los ginecólogos y las autoridades recomiendan vacunarse en esas cuatro semanas, desde los centros de salud no hacen caso y vacunan en la semana 36. Esto también lo sabía por otras chicas con las que había hablado.

 

 Así que en la semana 31, y sin muchas esperanzas, me acerqué a preguntar, y me dijeron que sí, ¡sorpresa!, pero que en mi centro no se pone esa vacuna, me tenía que ir a otro. Me dieron cita en el mostrador de información para la semana siguiente (la 32), y yo, que ya me lo sé, pregunta: ¿tengo que llevar algo? ¿un informe? ¿algo del médico? Respuesta: no, no, tú vas allí y te la ponen. Vale.
Infograf?a de En Familia
Cuando ya estoy en la consulta con la enfermera que me va a vacunar, mira mi historial y por supuesto no aparece nada porque voy por privado, y como por suerte no me pongo mala, tampoco figura que está embarazada porque no me ha hecho falta ir al médico. Así resumiendo… que como no figura que está embarazada, no me puede poner la vacuna, que necesito un informe de mi ginecólogo en el que lo diga. Vale. Le digo que voy por privado, que si vale con el informe que me dá, y me dice que sí, o que vaya al médico de cabecera a que me abra la ficha del embarazo, y si a ellos les figura en la ficha que estoy embarazada, no hay ningún problema tampoco. Vale. Una mañana perdida, pero bueno, allí vamos.
Llamo a mi ginecóloga y me dice que vaya al día siguiente a por el informe. Voy, lo recojo, todo en orden, yupi. Voy al ambulatorio:
-Hola, quiero pedir hora para vacunarme de la tosferina.
-¿Pero tienes el volante del médico?
¿Qué volante? (¿Os acordáis de la casa de los locos de Astérix? Pues igual me sentía).
-Pues en el que el médico diga que te tienes que vacunar.
-Ya… pues no, porque ya estuve la semana pasada, y me dijeron que valía con un informe de mi ginecóloga, aunque fuera privada. Y cuando pedí cita para esa vez, nadie me dijo nada de un volante.
-Bueno, si no quieres vacunarte no te vacunes, nosotras te estamos informando correctamente, tú verás, lo que haces.
En este punto quería matar a alguien… ¿Me estás informando correctamente? Entonces tu compañera que me informó la semana pasada no lo estaba haciendo… ¿Esta descoordinación a qué se debe? ¿Y quién me dice a mí que tu información es la correcta, y que si vuelvo mañana otra persona no me dice otra cosa?
En fin… Pedí cita con mi médico de cabecera para que me abriera la ficha, me hiciera el volante llevando el informe de mi ginecóloga y poder vacunarme de una santa vez.
Pero en esta se me cruzó un cable, y me acordé de que una chica de Instagram me había dicho que en Madrid, en el Centro de Vacunación de la calle General Oraa, te ponían la vacuna sin tanta historia, sin pedir cita y solo con el informe, fuera de un ginecólogo de la Seguridad Social o no. Así que allí que me fui.
Tardé exactamente 45 minutos desde que lo decidí hasta que estaba de vuelta en mi casa, vacunada y contenta. Vas sin cita, esperas la fila de niños llorosos (qué penita), te fotocopian la página del informe en la que pone de cuántas semanas estás, pones el brazo y a casa.
¿Veis quá fácil? Vamos, que la próxima vez no me complico tanto, ¿en cuanto tenga el informe me voy derechita!
Como recomendación final, ya que a mí me lo advirtieron y me vino muy bien, os diría que el brazo en el que te ponen la vacuna duele bastante durante unos días al levantarlo, es por eso que hay que elegir bien el brazo del que más puedes prescindir. Me dijeron allí que me la pusiera en el izquierdo porque soy diestra, pero con el brazo izquierdo cojo al Bebé Panda, y con eso no se juega, así que me la puse en el derecho y creo que hice bien.
Otra cosa: la vacuna no es solo de la tosferina, es un recordatorio de difteria y tátanos también, que nunca viene mal.
¡Y hasta aquí mi aventura «vacunera»! ¡Besitos!
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